El otro día fui a tomar algo con gente que comparte nuestra afición por el dinero y la bolsa, y en la conversación salió el tema de trasladarse a vivir a otro sitio más barato para así conseguir la independencia financiera antes.

Uno de los presentes comentó que no le parecía una locura irse a vivir a Extremadura, donde puedes comprar un piso nuevo por menos de 50.000€.

Allí, en un pueblo perdido del mundo, puedes vivir perfectamente con 1.000€ al mes, una cifra que parece insignificante cuando vives en una ciudad, al menos aquí en Mallorca, donde todo es carísimo.

(Aprovecho para comentar que hemos montado un grupo en Mallorca para quedar de vez en cuando y hablar de los intereses que tenemos en común, por lo que si vives por aquí y te apetece unirte dime algo a través del contacto, estaremos encantados de que se una más gente).

Pasar de vivir en una ciudad a vivir en un pueblo del interior de España puede parecer arriesgado, pero quizá no lo sea tanto.

Ser feliz, eso es lo más importante en la vida.

Dinero, coches, casas, pareja, hijos, familia, salud, hobbies… Realmente todo lo que perseguimos en la vida nos sirve para encontrar la felicidad, o al menos nos debería servir para ello.

El problema es que a medida que pasan los años vamos perdiendo ese foco, ese objetivo, y nos desviamos del camino.

En ocasiones nos desviamos tanto que terminamos siendo muy infelices. Para ello, te planteo hoy la siguiente pregunta, ¿Realmente necesitas todo lo que tienes para ser feliz?

Dicho de otro modo. ¿Todas tus acciones diarias te acercan a la felicidad, o algunas te alejan de ella?

Yo, quizás como tú, persigo la independencia financiera, y lo hago con el objetivo de dejar de depender del dinero para vivir. No quiero estar todo el día tirado en el sofá, pero tampoco quiero estar obligado a trabajar 40 horas a la semana.

El plan para alcanzar la independencia financiera es simple, ahorrar todo lo que puedo e invertir mis ahorros a largo plazo para aprovechar el interés compuesto.

El problema está en que mucha gente no es capaz de ahorrar lo necesario, y en muchas ocasiones es porque dejan de plantearse si realmente necesitan todo lo que tienen para ser felices.

¿Realmente necesitas una televisión de 50″ para ser feliz, o te basta con una de 30″?

¿Realmente necesitas un coche de 25.000€ para ser feliz, o te basta con uno de 12.000€?

¿Y una casa de 300.000 con 4 habitaciones y 3 baños? ¿Tener muebles de lujo te hace feliz?

¿Realmente ir a un restaurante que cuesta 50€ por persona te hace más feliz que ir a uno que cuesta 20€?

¿Serás más feliz si te gastas 5.000€ en unas vacaciones familiares que si te gastas 2.000€ en unas vacaciones en la misma compañía?

Es muy fácil caer en la carrera de la rata, aumentando tus gastos a medida que aumentan tus ingresos. Pero por desgracia, cuando tomas ese camino te olvidas de plantearte si lo que tienes y haces te hace feliz o realmente no te aporta nada, y es algo que no debes olvidar nunca.

Una buena parte de los gastos de la gente son gastos de costumbre.

Gastar en algo que te hacía feliz cuando era algo puntual se convierte en habitual, y simplemente empieza a realmente no aportarte nada.

Estoy convencido de que la gente que gasta el sueldo de 2 meses en unas vacaciones de una semana pasa esa semana amargada, ya que no puede dejar de pensar en todo lo que ha tenido que trabajar para conseguir ese dinero que gastará en tan poco tiempo.

En muchas de las entrevistas que voy publicando en el blog se repite lo mismo.

Diferencia claramente entre los gastos que te aporten felicidad y los que realmente no te aporten nada.

Deja de gastar tu dinero, ese que tanto cuesta ganar, en cosas que no te aporten nada. La mejor forma de ahorrar es dejar de gastar en lo que no te hace feliz.

Abandona esos gastos de costumbre, y empezarás a vivir mucho mejor.

¿Realmente necesitas todo lo que tienes para ser feliz?