El artículo de hoy lo han escrito dos lectores del blog (Sergio Gómez Muñoz y Daniel Gómez Muñoz) que me lo propusieron hace unas semanas, y como ya he dicho algunas veces yo estoy encantado ya que así podemos leer y aprender de las opiniones de otros.

 

Queridos Reyes Magos, otro año más estamos en este punto.

Considero que no me he podido portar mejor este año, y por lo tanto, creo que me merezco una videoconsola, un smartphone, una tablet, un smartwatch y un dron.

En esto se está convirtiendo la Navidad año tras año…

¿Se nos está olvidando el verdadero significado de la Navidad?

La Navidad es, en esencia, la celebración del nacimiento de Jesucristo, aunque lejos de los tintes religiosos, debería de ser una época de tradición familiar, de encuentro y de reconciliación.

Sin embargo, es fácil ver cómo con el paso de los años se ha convertido en un llamado al gasto sin escrúpulos.

Últimamente en España mucha gente se queja de manera generalizada por prácticamente todo y, en temas de dinero en concreto, mucho más.

El gasto escolar, la subida de la luz, el agua, la gasolina, etc.

Sin embargo, con la Navidad se produce el efecto contrario, parece haberse interiorizado que celebrarla significa consumir, así que ligeramente influenciados por la sociedad, se decide salir de compras justo en el momento del año en el que los precios son más caros.

El Black Friday y el Cyber Monday dan el pistoletazo de salida, ¡abran las carteras!

Seguidos de cerca por el Red Night, el Prime Day, el XmasXmenos y algún que otro “Día sin IVA”.

El bombardeo publicitario invitando al consumismo en estas fechas es tal, que consigue calar en nuestras cabecitas generando una involuntaria necesidad, la necesidad de poseer ese fantástico y colorido juguete de moda, la necesidad de adquirir un nuevo smartphone porque tiene mejor cámara que el anterior, o simplemente la necesidad de regalar por regalar.

Los tres Reyes Magos y el simpático hombre con barba vestido de rojo y blanco, que ya forma parte de la familia, son la excusa perfecta para consumir.

Los centros comerciales se llenan de gente que deambula sin rumbo en busca de algún producto que regalar sin necesidad, sino por mero compromiso.

Y, por supuesto, cuanto más cueste aquello que regales, mayor serán tus sentimientos hacia esa persona, ¡faltaría más!

En definitiva, una época llena de compromisos, tales como los grandes encuentros en torno a una mesa: Nochebuena, Nochevieja, comida de Reyes, comida de empresa, de equipo, de amigos…

Y no podemos olvidarnos de la lotería, uno de los protagonistas en estas fechas.

Todo esto apoyado en gastos más que evitables como la decoración, la ropa para la ocasión y por supuesto, los regalos, en su mayoría carentes de significado sentimental.

Nos sobran motivos para consumir.

Como reflexión, creo que este estilo de vida consumista puede que nos aporte felicidad instantánea en algunas ocasiones, pero nos conduce a una profunda infelicidad a largo plazo.

En especial en los niños, que acostumbrados a recibir todo lo que desean, se ven empujados a una más que probable insatisfacción futura.

¿Por qué no obsequiar momentos familiares, experiencias o vivencias en lugar de objetos?

¡Los momentos valen más que los objetos! ¿Qué pasaría si este año te regalo un abrazo y un te quiero?

Aún queda algún despistado que nunca se enteró de que lo bonito de la Navidad jamás se podrá comprar.

 

Hasta aquí el artículo de Daniel y Sergio, espero que te haya gustado, y ya sabes que si crees que puedes aportar algo a los lectores estaré encantado de escuchar tu propuesta.

El consumismo está de moda. Al hilo del artículo anterior, Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos.

Siempre hay excusas para gastar, ya que éstas son creadas y diseñadas específicamente para ello, y la navidad es una de las más importantes.

No importa que después lo pasen mal, en la famosa cuesta de Enero, todo habrá valido la pena porque habrán hecho lo que nos dicen que hay que hacer, gastar y gastar en cosas que realmente no necesitamos.

¿Realmente tiene sentido?

¿Realmente vale la pena trabajar un mes entero para poderse comprar un Iphone X?