Felicidad-Comprar

Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado, para comprar cosas que no desean, para impresionar a personas que les caen mal.

La frase anterior es un resumen de lo que viene en este artículo, que podría verse como una continuación del anterior, ya que para comprar todo lo que compramos es necesario trabajar como un esclavo sin parar.

Actualmente vivimos en una sociedad consumista, en una sociedad que trabaja para tener dinero y poder comprar cosas. Eso, siempre que no nos volvamos locos, no es malo. El problema es que nos hemos vuelto locos.

Hace tiempo que no compramos solo cosas que necesitemos y que realmente vayamos a usar, hace tiempo que no buscamos un producto que simplemente vaya a realizar la función que se le requiere por un buen precio y hace tiempo que no dejamos que las cosas se rompan antes de cambiarlas por otras más nuevas y más bonitas. Ahora la cosa funciona de otra forma, ahora compramos cosas que realmente no necesitamos para ir a la última moda, para tener lo mejor del mercado y que la gente vea que lo tenemos. Ahora la gente tiene un móvil de 600€ que cambia cada año porque si no se queda anticuado, ahora la gente cambia de coche cada 10 años aunque el que tiene no se rompa y ahora la gente se está comprando televisiones de 50″ para sustituir a las de 40″ que compraron hace 2 años porque no tienen súper-mega-ultra-definición.

Estando así el panorama, es normal que vivamos como esclavos del sistema y que no podamos ni plantearnos dejar de cobrar ese necesario cheque a final de mes. Pero, ¿por qué lo hacemos?¿somos más felices a medida que compramos cosas mejores y más caras?

No creo que sea una cuestión de necesidad. No es necesario cambiar de móvil, de coche o de tv cada pocos años, ni es necesario tener 10 pares de zapatos o 30 camisetas diferentes. En mi opinión, es una cuestión de aparentar. No queremos que la gente nos vea con un móvil o un coche viejo ni que nos vea cada día con los mismos zapatos, les queremos impresionar y queremos aparentar un cierto estatus, un cierto nivel de vida.

Si vemos a alguien bajar de un coche de alta gama, vestido con un traje y un reloj bien grande pensamos que es un “triunfador”, que es alguien que ha tenido éxito en la vida. Alguien así debe vivir en una casa grandiosa y llena de lujos. Por otra parte, si vemos a alguien con unos simples vaqueros y una camiseta bajando de un coche normal no pensaremos lo mismo, sino que imaginaremos que es alguien que no ha sido tan exitoso como el anterior. Pero, ¿quién es más feliz?

El primero probablemente haya comprado todas sus caras posesiones a crédito, por lo que tiene que trabajar 12 horas al día en su estresante trabajo para llegar a fin de mes a pesar de ganar miles de euros. Como trabaja tanto, llega a casa cansado, por lo que no tiene tiempo ni de ver la tele ni de usar su jacuzzi, y al llegar sus hijos también duermen, por lo que tampoco puede disfrutarlos.

El segundo, en cambio, no tiene deudas, ya que ha decidido no dejarse llevar por el lujo y comprar solo lo que puede permitirse. Al no tener deudas, pudo dejar su estresante trabajo y coger uno que le gustaba más y al que solo tenía que dedicar 8 horas al día. Cuando llega a casa puede disfrutar de lo que tiene ya que queda mucho hasta la hora de ir a dormir, y aunque en vez de tres teles gigantes tiene solo una de un tamaño moderado le saca mucho más provecho.

En mi opinión, el segundo es sin duda más feliz, ya que como dicen, no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.

Que más me da a mi lo que piense el del porsche de mi, si yo tengo claro que prefiero llevar un coche viejo mientras siga funcionando y llegar a casa a las 3 que tener un cochazo y tener que trabajar hasta las 8 😀