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Para empezar me gustaría disculparme por estar tanto tiempo sin escribir, pero la verdad es que la inversión a largo plazo no es un tema que cambie mucho y cuesta seguir aportando cosas nuevas sin repetirse constantemente. Si la web tratara de trading tendría gráficas para analizar cada día, pero no es el caso, por lo que no quiero escribir por escribir. Debido a las peticiones y comentarios en entradas anteriores he decidido intentar forzarme a escribir de nuevo, aunque sea muy de tanto en cuanto, siempre intentando aportar algo nuevo.

El artículo trata de los bancos, un tema que me gusta mucho y que creo que hay que seguir comentando, ya que día a día veo conocidos que siguen yendo al banco a por consejos. Este artículo es un fragmento del libro que he estado escribiendo durante estos meses, libro que todavía no está del todo listo pero al que le falta poco.

La mayoría de la gente no tiene conocimientos financieros adecuados para gestionar su dinero de forma efectiva, por lo que tiene que recurrir a los consejos de otros sobre el tema, obteniendo unos resultados proporcionales a la calidad de los consejos recibidos.

El consejero preferido por la gente cuando se habla de dinero es el trabajador del banco, una decisión que suele ser errónea y puede pagarse muy cara, algo que ya se ha visto con las preferentes o con las hipotecas regaladas antes de la crisis inmobiliaria, por ejemplo.

Cuando buscas consejo sobre cualquier tema es primordial conseguirlo de alguien que mire solo por tus intereses y no por los suyos, pudiendo así obtener un consejo sincero, un buen consejo. Mucha gente piensa que los trabajadores del banco son sus amigos y que miran solo por sus intereses, pero por desgracia en la mayoría de los casos esto no es así.

Un trabajador de telefónica, por ejemplo, nunca intentará venderte el pack más barato que tengan ya que estaría dejando de ganar dinero. Si quieres conseguir la mejor oferta, tendrás que buscarla tú y luego preguntar por ella, ya que sino terminarás con el súper pack que incluye 100 canales de televisión, 1000 minutos gratis, 20 Gb de internet y todo lo que puedas imaginar.

Lo mismo pasa en un supermercado, en el que los productos están colocados en las estanterías de tal manera que la gente compre más de lo que les aporta un beneficio mayor. Cuando llegas a la caja dispuesto a pagar te encuentras caramelos, chicles y mucho más que seguro que no necesitas ni querías antes de verlo, pero terminas comprándolo porque lo tienes ahí delante y hacen que te apetezca. Es algo que no necesitas, pero ellos te lo recomiendan porque su objetivo es ganar dinero.

Un amigo mío trabajo durante un breve periodo como vendedor puerta a puerta de una empresa de alarmas del hogar. Le entrenaron y prepararon para vender paquetes de esa empresa de alarmas al mayor número de gente posible. No importaba que esas alarmas fueran más caras que las de la competencia o que la gente no las necesitara o no las pudiera pagar, su objetivo era vender alarmas día a día, sufriendo malas caras y enfados como consecuencia de no vender al llegar a la oficina.

Los bancos son empresas privadas, igual que un supermercado o una empresa de teléfonos, y como tal quieren maximizar su beneficio a toda costa. El objetivo de los bancos no es ofrecer el producto que más se adapte a un cliente y que mayores beneficios le vaya a aportar a éste, sino ofrecer productos que vayan a reportar los mayores beneficios al banco, intentando que éstos se adapten algo a los clientes.

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Todos los bancos tienen fondos de inversión y productos que ellos mismos crean y gestionan, por lo que siempre ofrecerán esos aunque no sean los mejores. Un fondo de inversión de Vanguard o Amundi, por ejemplo, puede cobrar una comisión del 0,2% y hacer exactamente lo mismo con el dinero que un fondo de inversión de algún banco con una comisión del 1%, pero en ese banco no te recomendarán Vanguard, que sería lo mejor para ti, sino que te recomendarán el suyo, que es lo mejor para ellos.

Hace poco fui al banco a resolver ciertos problemas sobre una cuenta que ya tenía, y cuando terminamos me ofrecieron invertir dinero en sus fondos de inversión, fondos con comisiones del 1% o más. Ni esos fondos son los mejores del mercado ni se preocuparon por si se adaptaban a mí, simplemente ese mes debían tener que vender ese fondo a la gente.

Los empleados del banco trabajan por objetivos y tienen una gran presión por cumplirlos, por lo que no son tus amigos. Los empleados del banco son comerciales, y aunque a veces sus recomendaciones serán sinceras a veces no lo serán, por lo que fiarse de ellas no es una buena decisión.

Al banco se va a contratar productos que ya se han estudiado y analizado, no a asesorarse sobre qué productos contratar.

Para terminar me gustaría poner un enlace que ya puse hace tiempo sobre una historia perfecta que muestra como el del banco no es tu amigo.

Espero que os haya gustado el artículo, un saludo.